No quise vivir muriendo, y elegí la vida. Así podré sonreír cuando llegue la muerte, aunque no la elija, porque moriré viviendo.
La Carta de Holly Butcher Es algo muy extraño aceptar tu muerte cuando tienes 26 años. Es una de esas cosas que siempre ignoras. Los días pasan y esperas que sigan pasando hasta que sucede lo inesperado. Siempre me imaginé envejeciendo, con canas, con una hermosa familia (un montón de niños). Planeé tener el amor de mi vida. Lo quiero tanto que me duele. Así es la vida. Es frágil, preciosa e impredecible y cada día es un regalo, no un derecho adquirido. Tengo 27 años. No me quiero ir. Amo mi vida. Soy feliz. Se lo debo a mis seres queridos. Pero está todo fuera de mi control. No empecé esta carta como ‘una nota antes de morir’ porque le temo a la muerte. Me gusta el hecho de que somos ignorantes de su inevitabilidad. Excepto cuando quiero hablar de ello y se trata como un tema ‘tabú’, algo que nunca nos pasará a ninguno de nosotros. Ha sido un poco difícil. Solo quiero que la gente deje de preocuparse tanto por las tensiones...